miércoles, 3 de febrero de 2010

Pasajera


PRIMERA TANDA

Todos los días espera la micro frente a la ventana de mi pieza a las cuatro de la tarde. Me fijé en ella hace dos meses por casualidad y de ahí no ha habido día que no espere la micro en frente de mi ventana. Yo también he formado parte de esa espera, como que me he ido volviendo un cómplice, la espero a que ella espere y se vaya. Así he renunciado a varios compromisos por estar en mi casa cada día a las cuatro de la tarde mientras ella se sienta muchas veces mirando al suelo con las piernas juntas, como si cada día fuera para resolver algo importante. Así, me volví a casa en medio del postre en un almuerzo familiar donde mi hermana nos anunciaba su embarazo, así también me fui en medio de un partido de baby en que ibamos perdiendo por un solo gol y necesitaban de mí ya que era el único arquero. Perdí también la posibilidad de un trabajo genial luego de saber que la entrevista era a las cuatro. Mi vida, y yo con ella, desaparece a las cuatro de la tarde, todos los días.

Dos meses una semana y tres días que yo la observo tomar la micro pasadas las cuatro de la tarde. Es bella, está de más decirlo, pero me tranquilizo al afirmarlo, por eso lo digo, es bella. Su ropa colorinche pareciera la misma todos los días, cada vez, pero no. Ella viste de verde los jueves por ejemplo, pero no es que viste toda de verde, solo que ese color,(que es mi color favorito y que gracias a eso la observé por primera vez) domina a los otros colores que visten su pequeñito cuerpo... ah! eso, es chiquita, no debe medir más de un metro sesenta, creo, aunque sólo la he visto sentada. Pero me he dado cuenta que lo pies casi le cuelgan de la banca del paradero. Cuando llega la micro la cubre y no puedo verla caminar.